¿Qué hacer con tu nuevo compañero canino? Parte 2: Responsabilidades éticas

Mujer interactuando con un cachorro para ilustrar las responsabilidades éticas de tener un nuevo compañero canino.

En el post anterior hablamos de las obligaciones legales que debemos asumir cuando incorporamos un compañero canino a nuestra familia.

Pero existe otra responsabilidad igual de importante: la ética. No está recogida en ninguna ley, pero influye directamente en la calidad de vida del perro y en la relación que construiremos con él.

Lo que compartimos a continuación es la forma de entender la convivencia y la educación canina desde la experiencia de los educadores de Patitas Educadas. No pretende ser la única manera de hacer las cosas, pero sí el enfoque con el que trabajamos cada día para favorecer el bienestar de cada perro y ayudar a las familias a disfrutar de una convivencia equilibrada.

Pensar que debemos de conseguir:

-Que sienta que nuestra casa es su casa (entorno físico donde se desarrolla la convivencia).

-Debemos de promover tanto, el empoderamiento del entorno, como la interacción prospectiva con dicho entorno

-Tenemos que construir y mejorar nuestra relación social (partimos de cero, o prácticamente de cero)

-Mostrarle el entorno físico exterior donde se desarrollará parte de su vida (entorno físico donde se desarrollarán los paseos)

Por ello para proveer, mantener y mejorar la salud comportamental de nuestros perros es necesario intervenir en cada una de las dimensiones del comportamiento (física, emocional, cognitiva y social) y así facilitar su acceso a la felicidad.

SALUD FÍSICA

Un perro que disfruta de una buena salud física afronta mucho mejor el aprendizaje, la socialización y los cambios del día a día.

  • Reconocimientos veterinarios anuales: Para asegurarnos de que el perro no padece ninguna patología, incluso más veces en caso de cachorros y perros de edad avanzada.
  • Alimentación equilibrada: Teniendo en cuenta que es un carnívoro no estricto, su base de alimentación tiene que ser carne, evitando en la medida de lo posible piensos con contenidos en cebada, trigo, maíz y con subproductos animales o harinas de animales.

Eligiendo aquellos con ingredientes más adecuados (carnes frescas o pescado, verduras y frutas...) pudiendo decantarnos también por opciones más naturales como dietas deshidratadas o dietas BARF (os dejamos nuestra página de referencia por valores éticos y calidad del producto para que tengáis más información sobre qué es esta dieta: NatuKa).

  • Mejora de forma física: eligiendo actividades acordes con su raza, edad, tamaño y carácter.

Asegurarnos de que no tiene pérdida o merma en ninguno de sus sentidos o que la utilización de estos pueda provocar molestias.

  • Entorno familiar con:
    • Varias zonas de descanso adecuadas por toda la casa.
    • Temperatura adecuada según individuo y época del año (no es lo mismo la temperatura ideal de un galgo que la de un husky).
    • Proveer de estimulaciones olfativas diarias como trabajos de olfato (buscar comida por casa), que a su vez nos permitirá que pueda explorar su nuevo entorno, y estimulaciones visuales como miradores a la calle (si vive en un piso o no tiene acceso a terraza).
    • Proveer de recursos como:
      • Elementos de roer duros: Como por ejemplo astas de ciervo o gamo, huesos de calcio, etc.).
      • Elementos de roer blandos: Nervios, tendones, tráqueas, pollo deshidratado, palitos de piel vuelta, orejas deshidratadas, etc.
      • Juguetes de mascar: muchos de las marcas Starmark, Kong y Beco.
      • Juguetes cognitivos: como los de Nina Ottoson (adecuando el nivel a cada individuo).
      • Juguetes interactivos: pueden ser incluso los mismos que de mascar pero los rellenamos de comida/premios.
      • Juguetes sociales: pelota, trenzas, mordedores… que no los tendrán siempre disponibles, sólo cuando vayamos a jugar con ellos.

Siempre hay que evaluar previamente si le gustan y/o sientan bien a nuestro perro, y lo podemos evaluar de la siguiente manera:

  • Hay que tener en cuenta si tiene algún tipo de intolerancia alimentaria o alergia en el caso de los elementos de roer.
  • Si el perro se sobreactiva con dicho recurso o no, si es así, mejor retirarlo.
  • Comprobar si se conecta bien con el recurso, lo utiliza habitualmente y lo disfruta o si desconecta constantemente y lo ignora, así como si es capaz de desconectar bien del recurso o si se queda obcecado en él.
  • Por último, ver cuál es el estado emocional del perro tras haberlo utilizado.

SALUD EMOCIONAL

Cada perro siente, interpreta el entorno y gestiona las situaciones de una forma diferente.

Por eso creemos que uno de los mayores compromisos como tutores es aprender a observarlo y comprender cómo se encuentra emocionalmente.

  • Debemos trabajar el autocontrol y control como puede ser pedir (no exigir) un sentado o un tumbado antes de darle de comer. Estas conductas deben ser bien conocidas previamente por parte del perro por lo que, si no las tiene, se las enseñaremos.
  • Trabajar la estabilidad emocional y el nivel de estrés mediante el espacio de calma y los trabajos de olfato.
  • Trabajar la resiliencia, es decir, la capacidad de recuperarse emocionalmente después de una situación negativa para afrontar otras nuevas correctamente, mediante la enseñanza del NO INFORMATIVO.
  • Trabajar el balance emocional haciendo que al menos el 80% del tiempo del perro tenga emociones positivas y estables. No nos sirve que tenga emociones positivas pero esté como una moto.

Desde Patitas Educadas entendemos la educación como un proceso basado en la confianza, el respeto y la comunicación. No buscamos resultados rápidos, sino que cada perro gane seguridad y aprenda a desenvolverse con tranquilidad en su vida cotidiana.

SALUD SOCIAL

Los perros son animales sociales, aunque no todos necesitan relacionarse de la misma manera.

Algunos disfrutan jugando con muchos perros; otros prefieren grupos pequeños o incluso interactuar únicamente con determinados compañeros.

Construir un código de comunicación

Tiene que ser claro, fácil y sencillo para poder entendernos con nuestro perro correctamente. Para nosotros lo ideal es que comprenda y que mínimo incluya su NOMBRE, MUY BIEN y NO (no hacer no implica enfado, al contrario es siempre informativa y sin exigencias, es una guía y ayuda al perro), y una palabra de enfado como puede ser MAL que se usará muy poco y por situaciones que etológicamente entienda el perro (robarnos comida de las manos, mordernos jugando si ya sabe jugar y tiene autocontrol…).

Pueden construirse muchas más indicaciones pero consideramos que estas son las más básicas para comunicarnos con nuestro perro.

Trabajar la empatía

Mediante sesiones de vinculación afectiva en las que intercambiamos caricias (tanto físicas como verbales) y abrazos para saber cuáles provocan bienestar y alegría en el perro y cuáles no le gustan.

Realizar actividades conjuntas

Paseos, trabajos de olfato, adiestramiento (que incorpore la interacción social dentro de sus protocolos), trabajos deportivos (canicross, agility, discdog…), etc. siempre y cuando el perro disfrute al realizar la actividad.

Socializar de manera segura

A través paseos con otros perros nuevos siempre supervisados o excursiones.

SALUD COGNITIVA

El cerebro de un perro también necesita trabajar.

Explorar, utilizar el olfato, resolver pequeños retos, descubrir lugares nuevos y aprender habilidades forman parte de su bienestar.

En Patitas Educadas damos mucha importancia al trabajo cognitivo porque ayuda a desarrollar perros más seguros, equilibrados y capaces de gestionar mejor las situaciones del día a día.

Muchas veces, dedicar unos minutos a estimular mentalmente a un perro resulta tan beneficioso como una larga caminata.

¿Quieres que tu compañero canino tenga el mejor comienzo?

En Patitas Educadas acompañamos a las familias desde los primeros pasos, ayudándolas a comprender las necesidades de su perro y a construir una convivencia basada en el respeto, la confianza y el bienestar.

Si acabas de incorporar un perro a tu familia o estás pensando en hacerlo, estaremos encantados de ayudarte.